Ovonio Grandbolier, el empleado más flojo de la oficina, estaba con la mirada perdida en el vacío. "¿Qué haces, Ovonio?” -le pregunta uno de sus compañeros. "Aquí -responde el apático poltrón-, esperando el próximo aguinaldo”... Un astronauta tenía ya dos años girando en torno de la órbita terrestre. Cierto día recibió un mensaje de su esposa: "¡Buenas noticias para cuando llegues, Gagarino! ¡Ya no soy frígida!”... El niño Babalucas jugaba con su aro. Se le escapó, y un automóvil pasó sobre él. Babaluquitas se echó a llorar con desconsuelo. "No te aflijas, buen niño -le dice el conductor-. Yo te pagaré tu aro”. "Sí, -responde el pequeño badulaque-. Pero ahora ¿en qué me voy a mi casa?”... Desapareció el presidencialismo, ninguna duda cabe. Y eso es bueno. Pero ha surgido en su lugar un par