Aquella muchacha pobre está enamorada de un joven guapo y rico. Él no hace caso de ese amor: corteja a una chica de buena sociedad.
Estalla la Gran Guerra. Después de luchar en las trincheras el joven regresa a su ciudad. Las dos muchachas, la pobre y la de buena posición social, acuden a recibirlo en la estación del tren. Cuando el soldado baja del vagón las dos lanzan un grito: en la guerra el desdichado perdió el brazo derecho. La manga de su uniforme está vacía. La muchacha rica le dice: "No puedo casarme con un inválido". Y se dispone a salir de la estación. Le dice al joven la muchacha pobre: "Para mí eres el mismo. Te amé como eras antes; te amo también como eres hoy". Entonces el soldado saca el brazo que traía oculto. No lo había perdido: lo usó para probar el amor de ambas. La m