
Antes las maras estaban integradas por jóvenes que buscaban el dominio del territorio sobre otras pandillas y ahora lo que buscan es el lucro. (Archivo)Ante el peligro de ser asesinados por escuadrones de la muerte, los pandilleros que integran estas bandas centroamericanas están abandonando los tatuajes y las vestimentas que los identifican para pasar inadvertidos.
Los nuevos mareros van por la calle sin ninguna característica que les delate. Vestidos con ropa formal y sin un solo tatuaje visible, los pandilleros están más activos que nunca en sus extorsiones y otros delitos.
Los asesinatos en Guatemala, que grupos de derechos humanos han calificado de campaña de limpieza social, y las leyes antimaras de Honduras y El Salvador hicieron que los pandilleros adoptaran un perfil bajo y métodos más sofisticados para delinquir.
“Ahora van bien planchados, con su camisa limpia, pero igual nos cobran el impuesto (extorsión), igual arman l