Nalgarina Grandchichier, vedette de moda, le contó a una amiga suya, también vedette como ella: "Conseguí un papel en una obra de teatro. Seré una prostituta rubia, necia, antipática, ignorante y tonta". "¡Qué suerte tienes! -la felicita la otra-. ¡Lo único que tendrás que hacer será pintarte el pelo!"... Dice un refrán muy conocido: "En lunes ni las gallinas ponen". Y sin embargo yo pondré mañana aquí -no en el sentido gallináceo, claro, sino en el literario, cuyo valor comparativamente es un poco más alto- el execrable chascarrillo conocido con el nombre de "Tanto monta, monta tanto...". Ese relato es ciertamente el de más subido color y menos sentido de la urbanidad de cuantos aquí han salido a la luz pública en el año que se va. Doña Tebaida Tridua, encargada de la moral de las costumb