Rosilita, la pequeña vecina de Pepito, dijo en la mesa una palabra fea: "pindejo". Su papá la llevó a la sala, se la sentó en las rodillas y la amonestó con ternura paternal. "-Mira, hijita -le dijo-. Las niñas que dicen palabras feas se vuelven diputadas cuando llegan a la mayor edad. Si me prometes que no volverás a decir esa palabra te daré 10 pesos". La pequeñita hizo la promesa, y su papá le entregó la recompensa. Por la tarde Rosilita salió a jugar con Pepito. De regreso a su casa el papá de la niña le pregunta: "-¿A qué jugaste con Pepito?". Responde la nenita: "-A nada. Le conté lo que me había pasado y me enseñó varias palabras de 100 pesos"... Doña Frigidia, ya se sabe, es la mujer más fría del planeta. Una tarde vio en la televisión el documental "Un viaje en balsa por el Amazon