La maestra les pidió a los niños que escribieran un relato de 250 palabras. Escribió Pepito: "El otro día iba con mi papá por la carretera. Yo le había dicho que le pusiera gasolina al coche. Él me respondió que no era necesario, pues traía suficiente. Pero varios kilómetros antes de llegar se acabó la gasolina. Tuvimos que caminar muchos kilómetros hasta llegar a una gasolinera... Hasta aquí van 50 palabras. Las otras 200 son las que dijo mi papá mientras caminábamos por la carretera, pero ésas no las puedo yo poner aquí"... Vivía en el puerto una muchacha de las que comercian con su cuerpo. Ventajoso comercio es ése, ciertamente, pues después de vender la mercancía la vendedora se queda con ella. La dicha fémina tenía un lorito en su departamento. Y tenía también un amigo marinero que la