Comienza esta columneja con la triste y tierna historia de "Los Tres Viejitos que Hablaban de Cosas del Amor". Tiene una moraleja ese cuentecillo: la duda metódica es un procedimiento útil para no dejarse llevar por vanas apariencias, por quimeras fantasiosas, por deleznables ilusiones... Estaban conversando tres viejitos, de muy avanzada edad los tres. Dice el primero con voz lleno de orgullo: "-Me casé hace un mes con una muchacha de 20 años. Pues bien: no es por presumir, pero quiero que sepan que mi mujer está ya embarazada". Dice el segundo viejito más ufano aun que el anterior: "-Eso no es nada. Yo también me casé con una muchacha joven, más joven que la tuya, pues mi esposa tiene 18 años. Y han de saber ustedes que a los 7 meses de casados mi señora tuvo un precioso bebé de 4 kilos"