En cierto pueblo del norte de mi Estado el alcalde iba a presidir por primera vez la ceremonia del Grito de la Independencia. Su secretario le apuntó en una tarjeta, con letras bien visibles, la fórmula del Grito y los nombres de los héroes a quienes debía vitorear. La plaza del lugar estaba llena con una multitud henchida de fervor patriótico. Y empezó el munícipe con voz magnílocua: "-¡Vivan los héroes que nos dieron Patria!". "-¡Vivan!" -coreó la muchedumbre. "-¡Viva Hidalgo!". "-¡Viva!". "-¡Viva Morelos!". "-¡Viva!". "-¡Viva Allende!". "-¡Viva!". Terminó de leer el señor alcalde la lista sacramental de los protagonistas de la lucha libertaria, y luego gritó tres veces: "-¡¡¡Viva México!!!". El entusiasmo de la multitud al contestar fue tal que el edil se sintió en la obligación de añad