Reportajes sábado 1 de dic 2007, 10:00am - nota 1 de 1

La vida no termina cuando tienes VIH

Por: Cristal Barrientos Torres, EL SIGLO DE TORREÓN.


Alberto tiene 60 años de edad y desde hace un año recibe atención en la Unidad Médica de Especialidad para la Atención del VIH-Sida de la Secretaría de Salud de Coahuila. Al verlo nadie imaginaría que está contagiado, pues tiene unos kilos de más. Su sentido del humor y optimismo son sólo algunas de sus cualidades.

TORREÓN, COAH.- Cuando Alberto leyó los resultados médicos sintió que el suelo se le movía: “Seropositivo”. El papel decía que estaba infectado por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), entonces todo a su alrededor se oscureció.

La noticia la recibió hace dos años, pero aún recuerda que cuando salió de la clínica hacía viento.

-Las ráfagas las sentía como golpes en la cara -dice Alberto mientras se retuerce las manos-: Mientras caminaba y veía los resultados, sentía que me iba a caer, que iba directo a un precipicio. No podía respirar y comencé a correr hasta llegar a una iglesia para buscar consuelo, quería escuchar a alguien que me dijera que todo era una mentira.

En la iglesia, el sacerdote le recomendó hacerse otra prueba. Después de pensarlo mucho, Alberto se animó pero el resultado también fue positivo. Su resistencia a la verdad terminó cuando el tercer análisis reveló que estaba infectado con el VIH.

-Pero aún así tardé como dos meses en iniciar el tratamiento -reconoce-, lo que pasa es que no me sentía mal; fui a un chequeo médico general y pedí que me hicieran la prueba de Sida por pura curiosidad, ni siquiera sospechaba que era portador del VIH; no sé en qué momento me contagié.

Desde 1983, año en que apareció la epidemia del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) en Coahuila, existen mil 445 casos acumulados, de los cuales 649 corresponden a Torreón, es decir, el municipio ocupa el primer lugar con el 45 por ciento de esta enfermedad en el estado.

Hoy se conmemora El Día Mundial de la Lucha Contra el Sida; el objetivo es dar a conocer la epidemia de esta enfermedad causada por la extensión de la infección del Virus de Inmunodeficiencia Humana.

En 2007, el virus del Sida infectó a 2.5 millones de personas en el mundo. En la actualidad hay unos 33.2 millones de Seropositivos, según el informe anual del Programa Común de Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA).

A pesar de la resistencia a formar parte de las estadísticas, ahora Alberto se reconoce como una persona infectada, pero no permite que el VIH le quite las ganas de vivir.

-Cuando me enteré creí que me iba a morir al día siguiente -dice Alberto-. Sentía que mi mundo se venía abajo. No lo podía creer, pero ahora sé que todo ese miedo invade por falta de información, porque una persona con VIH puede vivir muchos años antes de contraer Sida, claro que para eso debe seguir un tratamiento muy estricto.

Alberto tiene 60 años de edad y desde hace uno recibe atención en la Unidad Médica de Especialidad para la Atención del VIH-Sida de la Secretaría de Salud de Coahuila. Al verlo nadie imaginaría que está contagiado, pues tiene unos kilos de más, su sentido del humor y optimismo son sólo algunas de sus cualidades.

-Al principio no quería que nadie se enterara de mi enfermedad, por eso no iba con el doctor pero ahora me siento muy bien y asisto de manera regular a las sesiones.

Como un paciente infectado, Alberto lleva una enfermedad crónica, es decir, no ha desarrollado el cuadro del Sida gracias al tratamiento. De los mil 445 casos registrados en Coahuila, 941 han muerto, 355 están vivos y se desconoce la situación de 164.

De acuerdo a la Secretaría de Salud de Coahuila, los mecanismos de transmisión del Sida en esta entidad son los siguientes: sexual con mil 271 casos (88%), transfusión con 38 (2.6%), perinatal con 16 (1.1%) y en 119 se desconoce.

Los hombres son los más afectados por esta enfermedad con mil 257 casos (87%), mientras que 188 (13%) corresponde a mujeres, informa José Aguirre Carrillo, jefe de la Jurisdicción Sanitaria VI, que comprende los municipios de Torreón, Matamoros y Viesca.

Cuando inició la epidemia del Sida, explica el doctor, por cada 30 hombres había una mujer infectada pero ahora de cada siete hay una, “los maridos tienen una vida sexual promiscua y llevan la infección al hogar”.

Aguirre Carrillo asegura que las prostitutas no son las principales transmisoras de la enfermedad porque llevan un control sanitario, “son los hombres homosexuales”.

VIH-SIDA

El Sida es acrónimo de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, enfermedad que afecta a los humanos infectados por VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana).

Una persona padece de Sida cuando su organismo, debido a la inmunodepresión provocada por el VIH, no es capaz de ofrecer una respuesta inmune adecuada contra las infecciones.

De acuerdo a las autoridades de salud, hay una diferencia entre estar infectado por el VIH y padecer de Sida. Una persona infectada por el VIH es Seropositiva y desarrolla un cuadro de Sida cuando su nivel de Linfocitos T CD4 (que son el tipo de célula al que ataca el virus) desciende por debajo de 200 células por mililitro de sangre.

El 2007 resulta alentador para las autoridades de salud, pues desde 1983 el comportamiento de la enfermedad iba en ascenso en el número de casos en Coahuila, sin embargo, en 2005 hubo un total de 84, en 2006 fueron 74, hasta el cuatro de octubre de este año la cifra se mantiene en 30.

“Hay Seropositivos que pasan hasta 20 años, sobre todo en países como Estados Unidos, sin desarrollar el Sida, todo depende de cómo se cuiden”, asegura José Aguirre Carrillo.

Cuando empiezan síntomas como la diarrea, lesiones en la piel, infecciones oportunistas y otro tipo de trastornos oncológicos, es cuando el paciente desarrolla el Sida y entonces requiere de tratamiento médico porque de lo contrario su promedio de vida será de unos tres años.

Alberto dice que nunca le ha temido a la muerte. No sabe si algún día desarrollará Sida o si podrá mantenerse como Seropositivo.

-Siempre hay que vivir el día como si fuera el último. Conozco a muchas personas que están enfermas del alma y eso es más grave porque no las deja ser felices.

UN AÑO DE TRABAJO

Desde hace poco más de un año que en Torreón existe la Unidad Médica de Especialidad para la Atención del VIH-Sida, en donde se atiende a 110 pacientes de 18 a 64 años de edad sin derecho a los servicios gratuitos del IMSS o del ISSSTE.

Claudio Argote Olvera, director de la Unidad Médica, dice que los 110 pacientes reciben tratamiento médico gratuito, además de atención psicológica, terapia grupal y familiar, e información sobre sus derechos humanos.

El tratamiento del Sida es caro, pues cuesta un promedio de diez mil pesos mensuales.“A través de la Secretaría de Salud se proporciona el medicamento gratuito a las personas de escasos recursos; si no existiera esta ayuda sería condenar a muchos pacientes a la muerte”.

El médico exhorta a las personas con dudas de si padecen o no esta enfermedad, a realizarse la prueba de laboratorio conocida como Elisa, sólo se requiere: ir en ayunas o esperar seis horas después de haber ingerido el último alimento y una muestra de sangre.

La Unidad Médica de Especialidad para la Atención del VIH-Sida, es atendida por dos psicólogas, una enfermera, una trabajadora social, un encargado del área administrativa y el director.

“Mucha gente piensa que la enfermedad se transmite por un beso, un abrazo, por nadar en la misma alberca, por un piquete de moyote, compartir utensilios, pero todo es falso, las únicas vías de contagio son la sexual, donación de sangre, perinatal y objetos contaminados de tipo punzo cortante; las personas con más riesgo de padecer Sida son las que practican el sexo sin protección, los promiscuos y los adictos”.

RECHAZO SOCIAL

La psicóloga de la Unidad Médica, Brenda Ramírez Segovia, asegura que cuando una persona se entera de que es portadora del VIH-Sida, requiere de terapias para hacerle entender que esta enfermedad no es sinónimo de muerte y que puede llevar una vida normal.

“Cuando el diagnóstico es reciente se da la terapia del manejo de crisis; el objetivo es que el paciente se desahogue y entienda que sus emociones son normales”.

Y es que la psicóloga señala que los pacientes con VIH-Sida viven con el temor al rechazo y a la muerte, “el impacto social es muy importante porque la gente los estigmatiza por el desconocimiento y la falta de información, por eso muchos no dicen que están infectados, lo mantienen en secreto”.

Para romper con la cadena de transmisión, el personal de la Unidad Médica acude de manera regular a las escuelas, empresas y comunidades rurales, a dar pláticas sobre el VIH-Sida y sus mecanismos de transmisión y también para darles a conocer la importancia de una sexualidad responsable.

Desde que fue diagnosticado como Seropositivo, Alberto no tiene una pareja sentimental.

-Hasta hora no me ha hecho falta. Así soy feliz porque el amor de Dios es suficiente y llena todos mis espacios y vacíos.

A los jóvenes con una vida sexual activa y sin protección, Alberto les da un consejo:

-Se están jugando su vida por no gastar en unos preservativos o por vivir el momento más intensamente y eso no vale la pena.

→ sida
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