El señor fue a la consulta de un terapeuta sexual y le dijo: "Mi mujer es muy fría, doctor. ¿Qué debo hacer para que ponga más emoción en los momentos de romance?”. El especialista le pide: "Traiga a su esposa, para interrogarla". Después del dicho examen el terapeuta le indica al marido: "Encontré que su señora es un poco masoquista. Cuando se halle con ella en el momento del amor estírele con fuerza el pelo. Pienso que la sensación de dolor la hará reaccionar, y emocionarse más en el acto de la coición”. El señor promete seguir aquel consejo. Unas semanas después el terapeuta se lo topa en la calle. Le pregunta: "¿Cómo le ha ido con la receta que le di?”. "Muy bien, doctor -responde el tipo-. Pero a mi esposa ya nada más le queda pelo para hoy en la noche”... Un individuo llegó a su casa