Hoy es martes de buen humor. Con esa expresión disipaban nuestros abuelos la conseja según la cual ese día de la semana era ominoso, aciago. Contaré, pues, una historieta de carácter al mismo tiempo pícaro y erótico. Ese cuento tiene nombre germánico: se llama “Die Zauberflöte”, “La flauta mágica”. Antes, sin embargo, haré una reflexión política que sirva para orientar a la República... Lo que este país necesita es planeación. Aquí todo se improvisa, incluso las improvisaciones. No existe un plan a largo plazo; cada sexenio se vuelve a inventar todo, como si la Patria naciera con cada presidente. Peor aún: cada nuevo gobierno echa por tierra, o hace a un lado lo que el otro comenzó, de modo que este cuento de todo empezar es el cuento de nunca acabar. Graves problemas tenemos -el mayor de