La señora despierta con grandes gritos a su esposo: "¡Capronio, Capronio! ¡La casa se está quemando!". "Salgamos inmediatamente -dice el tipo apresurándose-. Y no grites, que vas a despertar a tu mamá"... Empédocles Etílez y Astatrasio Garrajarra, ebrios consuetudinarios, bebían en la cantina del barrio. Le dice Empédocles a su compañero: "Mi esposa cree que soy Dios". "No es posible" -contesta Garrajarra. "Te lo demostraré -lo reta Empédocles-. Vamos a mi casa". Llegan, y Empédocles entra tropezando con los muebles. Lo ve así su señora y exclama: "¡Dios mío, otra vez borracho!"... Una interesante estadística muestra que durante las Cruzadas se fabricaron 22 mil cinturones de castidad, y 256 mil llaves para abrirlos... Un padre de familia estaba limpiando la ventana del segundo piso cuando