Un individuo lloraba desconsoladamente en la barra de la cantina. Le dice al tabernero: "¡Me pasó algo horrible! ¡Mi esposa me dejó para irse con mi compañero de tenis!". "No se aflija usted, señor -lo consuela el hombre-. Hay muchas mujeres en el mundo". "¿Quién habla de mujeres? -replica el tipo con desesperación-. Lloro por mi compañero de tenis. ¡Es el único al que le podía ganar!"... El viajero llegó a un pequeño restorán de carretera. Entró al local mientras dos perros lo miraban, vigilantes. Pidió algo el señor, y notó que el plato en que le sirvieron se veía sucio. "Oiga -le dice a la mujer que atendía la fondita-. ¿Está limpio este plato?". Responde ella: "Tan limpio como el agua y el jabón pueden dejarlo". Termina de comer el señor. La mujer toma el plato, lo pone en el suelo y l