Impericio casó con Pirulina. La mañana siguiente a la noche de bodas el desposado quiso darle una sorpresa a su flamante mujercita, y le llevó el desayuno a la cama. Lo prueba Pirulina y dice con tono desabrido: "Veo que tampoco sabes cocinar"... Llegó un desaliñado sujeto a un elegante bar y le pidió al barman que le sirviera cinco whiskies dobles. Escanció las copas el cantinero, y el hombre las apuró con rapidez una tras otra. Le dice el barman: "Tiene usted un problema grave, amigo". Replica el individuo: "Si tuvieras lo que yo tengo también beberías así". Pregunta el tabernero: "¿Qué tiene usted?". Contesta el tipo: "15 pesos"... Aquellos esposos eran intelectuales ambos. Se jactaban de ser grandes conocedores de arte, y duchos en la interpretación de los fenómenos sociales. Fueron a