El granjero invitó a desayunar a su vecino, granjero como él. La señora de la casa, para lucirse, preparó un omelette de queso, pero el único queso que tenía era un Limburger fuerte y de muy recio aroma. Prueba el platillo el visitante y dice en voz baja a su anfitrión: "-Oye: cuida a tus gallinas. Se me hace que se las está fornicando un zorrillo"..."... Lloraba inconsolable aquel señor en el velorio de su esposa, y un hilo de saliva le apareció en los labios. "-Compadre -le indica uno-. La baba". "-¡Y también planchaba muy bien, compadre!" -rompe en sollozos el afligido viudo-... Cosa de mucha risa son a veces nuestros diputados. Dan la impresión de que no se toman en serio, ni toman en serio su función. Pondré un ejemplo: estudian la Ley General para el Control del Tabaco, pero mientras