En la puerta del cine dice muy enojada la muchacha a su novio: "-No te hagas el inocente, Farabundo. Te escribí pidiéndote que me llevaras al GINECÓLOGO, no al CINE COLOSO”... Muy temprano suena el timbre de la puerta. El señor, que aquel día no había ido a trabajar, se levanta y ve en la puerta al lechero. "-¡Ah! -se alegra el lechero-. ¡Qué bueno que lo hallo en casa, señor! ¡A ver si usted sí me paga con dinero!”... Cuando la joven señora que por primera vez había dado a luz estuvo nuevamente en su cuarto del hospital, le dice el médico de la maternidad: "-Tuve que hacer que el niño naciera por cesárea, señora. Estaba en una posición muy difícil, todo retorcido, doblado, los brazos entre las piernas, encogido, con la cabeza por un lado, en fin, una postura muy incómoda”. La señora se vu