Le pregunta un tipo a otro: "¿Has visto a Tilicio? Me dicen que está muy flaco”. "Sí lo he visto -replica el otro-. Y, en efecto, está muy flaco. Tan flaco que su esposa nada más le puede poner un cuerno”... Le informa la robusta señora a su marido: "Voy a tomar un baño de tina, Belerino”. "Cómo no, Sebilia -responde él-. No más déjame primero engrasar los lados de la tina, para que luego puedas salirte”... Le faltaron las fuerzas a la muchacha que nadaba lejos de la playa, y comenzó a hundirse en las revueltas olas del mar. El joven y guapo salvavidas que escuchó sus gritos de auxilio se lanzó al agua, y nadando con presteza llegó hasta ella y la tomó en sus brazos. "¡Caramba! -exclama-. ¡Es usted la tercera mujer a la que hago el amor y que salvo de perecer ahogada!”. "¡Oiga! -se sorpren