El nieto de don Senilio se asombró al ver a su abuelo sentado en una mecedora en el jardín. Eran las 10 de la noche; hacía frío, y el maduro señor vestía sólo camisa y camiseta: no traía pantalón ni lo de más abajo. "¿Qué haces aquí, abuelo? -le pregunta el muchacho muy alarmado-. ¡Vas a pescar una pulmonía cuata! ¿Por qué no traes pantalones ni calzón?". Explica el añoso caballero: "La otra noche estuve aquí mismo sin camisa y sin camiseta, y el cuello se me puso rígido. Esto es idea de tu abuela... (No le entendí)... En una fiesta cierto majadero individuo dijo en el corro de señores: “Con gusto le pagaría 500 pesos a aquella mujer de rojo si me dejara poner mis manos en sus bubis y sus pompis”. “¡Óigame! -protesta con enojo uno de los presentes-. ¡Esa señora es mi esposa!”. “Ah, vaya -r