"Los hombres son muy malos -le advertía una señora a su hija-. No te fíes”. "No me fío, mami -responde la muchacha-. Siempre les cobro de riguroso contado”... El ginecólogo le daba instrucciones a la joven muchacha a quien iba a examinar. Le dice: "Acuéstate, relájate, y déjeme hacer a mí”. "¡Ah, no! -protesta ella-. Exactamente eso me dijo mi novio, y por eso estoy aquí”... Aquel campesino indígena jamás había visto un sacerdote católico. Le llamó la atención el alzacuello del padre, prenda que se abotona por detrás, y le pregunta: "¿Por qué trae usted el cuello de la camisa al revés?”. "Es que soy padre” -responde el sacerdote. "Bueno -dice el campesino-. Yo también soy padre, y llevo el cuello de mi camisa al derecho”. "No me entiendes -dice sonriendo el sacerdote-. Yo soy padre de más