Capronio, sujeto ruin y desconsiderado, le dijo a su mujer con tono hiriente: “Si tuvieras más firmes las bubis no necesitarías usar brassiére con soporte”. Sin hacer caso de la expresión dolida de su esposa le dice en seguida con acento igualmente burlón: “Si tuvieras más firmes las pompis no necesitarías usar faja de doble resistencia”. Harta ya de aquel maltrato le dice entonces ella: “Y si tú tuvieras más firme aquello que te platiqué yo no necesitaría llamar al vecino cuando tú no estás”... Al cumplir su primer año de casados la esposa se dirige a su marido. “Pitoncio -le dice-. Ya hay bastante confianza entre nosotros. Dime sinceramente: ¿con cuántas mujeres has hecho el amor?”. Responde él, cauteloso: “Si contesto tu pregunta ¿me prometes no enojarte?”. “No me enojaré” -asegura ella