Dos señoras estaban platicando. Le pregunta una a la otra: "¿Cómo le va a tu hija en la ciudad?". "Estupendamente -responde ella, feliz-. Vive muy bien; me manda dinero cada mes". "Pues ¿qué hace?" -inquiere la señora. "Entiendo que es saltadora profesional" -dice la madre. "¿Saltadora profesional? -se extraña la otra-. ¿Qué es eso?". "No sé -confiesa la mujer-. Me dice que se echa un brinquito cada noche"... Don Astasio, esposo cuclillo -o sea de testa coronada-, tenía una costumbre que la experiencia le enseñó: cada noche, al entrar en la alcoba conyugal, arrojaba su llavero por abajo de la cama. Si el manojo de llaves pasaba al otro lado, se quedaba don Astasio. Si, por el contrario, el llavero se atoraba, el engañado marido salía discretamente de la habitación, pues el atoro significab