Arturo González González
El Siglo de Torreón
CD. LERDO, DGO.- Son las once de la mañana. El calor empieza a apoderarse del ambiente, minuto a minuto, grado a grado. Pero esto poco parece importarles a las decenas de lerdenses que se encuentran a la entrada del panteón municipal, ya sea comprando flores, cargando agua o afinado instrumentos, para ir a rendirle tributo a sus madres frente a la tumba en la que sus restos descansan. Es Diez de Mayo y en este cementerio el color, la comida y la música revisten el mármol, el metal, la piedra y la tierra de los sepulcros.
Desde personas solas hasta familias enteras caminan en diferentes direcciones buscando o recordando el lugar en el se encuentran los restos de la festejada.
Una anciana le comenta, a manera de advertencia, a su nieto ado