Hago del conocimiento público que mañana contaré aquí el deplorable chascarrillo conocido con el inquietante nombre de "La confusión". Dicho cuento ha sido vetado de consuno por la Liga de la Decencia y por la Pía Sociedad de Sociedades Pías: por primera vez en muchos meses ambas instituciones coincidieron en cuanto al grado de sicalipsis de un relato y la necesidad de proteger de él a la sociedad. Esperen mis cuatro lectores la dicha vitanda narración, y juzguen por sí mismos... Una joven casada deseaba tener un hijo, pero no quedaba embarazada. Los estudios correspondientes mostraron sin lugar a dudas que su marido era estéril. Acordaron entonces que ella fuera a una clínica especializada en inseminaciones. El día de su cita acudió, pues, y fue llevada a una sala. Se presentó un médico y