
Por primera vez en 4 años de vida que tiene el pequeño, el bocado que se lleva a la boca llegará a su estómago.
TORREÓN, COAH.- “Quisiera despertar y que se hiciera el milagro de que estuviera sano, así como se hace el milagro todos los días de que esté vivo”. Hace más de un año este fue el deseo de Brenda, madre de un niño que nació con dos malformaciones congénitas operables pero muy costosas. Hoy lo que parecía imposible se materializó gracias a la labor altruista de médicos, empresarios y un hospital. Sin embargo aún falta más por hacer.
En su cama yace Chuyito, es la habitación 128 del Hospital Ángeles donde fue operado el 11 de octubre, luce tranquilo. Su madre está con él, también sus tías y un sacerdote. Ante el asombro de los presentes y de él mismo todos son testigos de al