Empédocles Etílez, el borracho mayor de la comarca, llegó tarde a su casa. "¡Mira nada más a qué horas llegas! -le grita su mujer-. ¡Es la una!”. "Son las diez” -declara el temulento con gran flema-. "¡El reloj acaba de dar la una!” -rebufa la señora-. Contesta cínico el bribiático: "¿Y a poco quieres que marque también el cero?”. (Una vez la madre de Empédocles le dijo, gemebunda: "¡Tú me vas a enterrar!”. Respondió el borracho: "Mucho humor traigo ahorita de ponerme a hacer pozos”)... Fue Libidiano a confesarse: "Me acuso, padre -empieza-, de que le hice el amor a Pirulina”. "¿Qué más?” -pregunta el confesor-. Responde Libidiano: "-También yogué con Dulcilí y Rosibel”. "¿Qué más?” -inquiere el sacerdote. Contesta Libidiano: "También gocé a Nalguiria, Chicheria y Glutonia”. "¿Qué más?” -q