Este cuento dominical tiene un extraño título: se llama "¡Boing!". Su color es subido, lo cual se advierte a las personas con pruritos de pudibundez a fin de que se abstengan de leerlo. Trata la historietilla de tres muchachos en plenitud de edad. Pidieron ser admitidos en un convento, pues aspiraban a la vida monacal. El abad los sometió a una prueba; les dijo que la estricta regla de la orden hacía énfasis especialísimo en la castidad. Hizo que los tres se despojaran de su ropa y luego les puso en cierta parte una liguita de hule. Hecho eso llevó al primer aspirante a una celda donde se hallaba una mujer desnuda. La vio el joven y ¡boing! su liguita se rompió a causa de la violenta tumefacción que experimentó el muchacho. "Tu vocación no es firme -le dijo el superior-, a diferencia de to