La hija le dice a su mamá: "Mami: todas mis compañeritas de la primaria tienen el pecho liso, menos yo. ¿Es porque hago gimnasia?". "No, hijita -responde la señora-. Es porque tú tienes 24 años"... Aquel joven curita observaba desolado que la gente se dormía en sus sermones. Fue con el señor obispo, que tenía fama de ser gran orador sagrado, y le pidió un consejo para mejorar sus homilías. "Lo que debes hacer -le recomendó Su Excelencia- es dar interés al exordio de tu peroración. Comienza con algo que capte la atención de los fieles. Una vez que consigas atraerlos oirán tu predicación hasta el final". El curita le rogó al dignatario que le diera algún ejemplo. "Mañana celebraré una misa -le indicó el obispo-. Observa cómo empiezo mi sermón. Ahí tendrás tu ejemplo". En efecto, el recién or