El cuento que narraré en seguida tiene un cierto sabor de fantasía. Me hace recordar la leyenda del flautista de Hamelin, que conocí por primera vez en aquella obra ejemplar, "El tesoro de la juventud", maravillosa colección de libros que leí completos antes de saber que el verdadero tesoro de la juventud es otro. También esta historia trata de una ciudad que estaba llena de ratones. Por todas partes andaban los insufribles bichos: aparecían en las alacenas; salían de entre las colchas de las camas; andaban sobre la mesa en la cocina. Se formó un comité de vecinos para luchar contra la plaga. Contrató ese comité de ciudadanos a varias empresas especializadas en el ramo, y ninguna logró hacer nada contra los ratones. Seguían proliferando los animalejos, con espanto y alarma de la población.