Un mexicano fue a vivir y trabajar en el extranjero. Regresó a su pueblo después de muchos años. Iba en coche último modelo; vestía ropa de lujo; era la imagen misma de la prosperidad. "¿Cómo le hiciste?” -le preguntan sus viejos amigos con envidia. "Bueno -explica él-. Fui a Europa; me establecí en Roma, y me ha ido muy bien. Tengo dinero e influencia”. "¿A qué te dedicas?” -inquiere uno. "Soy pelador de papas” -responde el individuo. "No puede ser -duda el otro, escéptico-. Es imposible que pelando papas hayas hecho todo esto”. "Sí -confirma el tipo-. Soy el peluquero oficial del Vaticano”... A la salida del Metro un borrachín detiene a una escultural muchacha y le pregunta: "Perdone, señorita, con todo respeto: ¿cuánto hay que pagar por el Metro?”. "Tres pesos” -responde la muchacha. "E