El autor de estos renglones -menguado autor, renglones torcidísimos- tiene la vitanda costumbre de iniciar la semana laboral con un relato de color subido. Execrable uso, a fe mía, pues la narración de ese dudoso cuento inficiona toda la semana. Pero es cosa difícil quitar un hábito a cualquiera. "Consuetudinis magna vis est", dijo en sus "Tusculanas" Cicerón. La fuerza de la costumbre es grande. Dejemos entonces que el tal escribidor suelte las riendas de su sicalipsis, y leamos al final de esta columnejilla esa vituperable narración... La ultraderecha, tan peligrosa o más que la ultraizquierda, es dada a crear secretas organizaciones. Eso ya es malo de por sí, pues lo oculto propicia con frecuencia la comisión de acciones que no se harían a la luz del día, por ilegales o indignas. Lo peo