Se acaba el año ya, y doña Tebaida Tridua, presidenta ad vitam interina de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, se niega a conceder el nihil obstat o permiso para publicar aquí el cuento titulado "Tanto monta, monta tanto...". Quien esto escribe insistirá en sacar a la luz ese relato, pues lo considera una importante contribución a la decadencia de Occidente, y a él le gusta la comida china. Esperen mis cuatro lectores la mencionada narración, y mientras tanto lean estas otras, igualmente sicalípticas... Minicio, joven enteco y desabrido, casó con Pirulina, moza vivaracha. Tan pronto llegaron a la suite nupcial Minicio procedió sin más a despojarse de su ropa. La novia no dejó de sorprenderse por esa actitud célere. Ella esperaba los acostumbrados prolegómenos de la noche de bodas: el brind