Este señor se llama Azurio Gules de Sinople. Blasona de llevar en sus venas sangre azul, y sin embargo no se desprecia de tratar con gente de la vida. Hace dos días, por ejemplo, pasó la tarde en el Motel Kamagua en compañía de cierta dama de las que hacen comercio con su cuerpo. Acabadas que fueron las acciones Azurio se vistió ceremoniosamente y se dispuso sin más a dejar la habitación. Le pregunta la mujer con inquietud: "¿Y el dinero?". Azurio se ofendió al oír eso. "¡Señora mía! -le dice muy digno a la falena-. ¡Soy un caballero! ¡No cobro por esto!"... Babalucas cortejaba sin éxito a una linda chica. Un amigo lo visitó en su departamento y lo halló cocinando champiñones. Le pregunta: "¿Cómo te ha ido con aquella muchacha?". "Estoy haciendo progresos -responde muy contento Babalucas-.