Nosotros domingo 30 de sep 2007, 6:30pm - nota 6 de 38

PSIQUIATRÍA / PERSONALIDAD DEL MEXICANO

Por: Dr. Fernando Villa Hernández (Psiquiatra)


Cuando nos proponemos analizar nuestra realidad la parte más difícil es el contemplarnos a nosotros mismos, ver la “paja” en el ojo ajeno y no ver la “viga” en el propio es un proverbio popular certero, pero el tener una percepción realista de lo que somos es indispensable para lograr el desarrollo en todos los niveles, saber de nuestras capacidades y limitaciones así como su origen permite planear en lo posible la vida y las vivencias.

Las características psicológicas individuales son el producto del potencial heredado y del entorno que ayuda o estorba su activación, tanto un factor como el otro tiene variaciones importantes en tiempo, lugar y circunstancias.

México como país es un calidoscopio de culturas y razas, compartimos en general un idioma, religión y origen histórico, las variaciones psicológicas son evidentes al observar el sureste, centro, norte o noreste, las costas, el altiplano etc., por lo que sacar un perfil global psicológico del mexicano es imposible, sin embargo se puede con sus reservas bosquejar algunos de los rasgos que en general compartimos.

La psicología social puede dar información valiosa para proyectos nacionales pero se han despreciado con el consecuente fracaso en grandes programas como sucedió con los ejidos, está pasando parcialmente en la enseñanza, en la prevención de adicciones, en proyectos de salud, en el manejo de los problemas familiares o en cualquier intento de mejorar el desarrollo social y personal en nuestra nación.

La llamada “raza universal” que José Vasconcelos exaltó como gran potencial del mestizaje es un importante ejemplo de alguien que intentó aumentar la sensación de auto valía de nuestro pueblo, la idea de la “raza pura” o “medio pura” ha sido motivo de exaltación de algunas naciones, entre las personas sucede algo parecido en mayor o menor grado en lo que se refiere a los rasgos europeos.

México es un país fuertemente influenciado por la religión, mestizaje y por una difícil y lamentable historia, no se puede hablar en forma absoluta en un tema tan sutil, complicado y sensible pero se observa en general un sentimiento irracional de inferioridad de los indios y mestizos en contraparte el de superioridad de los blancos, además de la raza el éxito económico o estatus influye en ambos sentimientos en forma más intensa de lo razonable, el resultado es una desconfianza que nos lleva a no tener el sentimiento de pertenencia suficientemente fuerte y funcional, es necesario que los individuos logren una sensación de orgullo y dignidad para disminuir al máximo salirse de las normas (formalmente llamado corrupción), el sentimiento de inferioridad en nuestra población produce “hipersensibilidad emocional” que hace que el trato social esté lleno de ritos y diplomacia que coartan la espontaneidad, libertad, esclavizan y disminuye el placer de la convivencia.

Las conversaciones comunes se transforman en luchas por el poder y el honor, opiniones contrarias causan sentimiento de humillación y ofensa, el trabajo en equipo y el intercambio de conocimientos se entorpece.

El manejo inadecuado del sentimiento de culpa para controlar la conducta o estimular el logro de metas es común en nuestra cultura, jóvenes con tendencia independiente pueden reaccionar con rebeldía, otros quedan marcados con sensación de inferioridad con ansiedad y tristeza crónicas, ambas situaciones limitantes y riesgosas.

Los rasgos paranoides (desconfianza) e histérica (manipuladora) son frecuentes en sociedades pobres, incultas y donde el sentimiento de culpa es herramienta común, por desgracia en México existen estos elementos con una intensidad mayor de lo deseable.

La capacidad intelectual de los nativos americanos se demostró al analizar los alcances culturales que tuvieron, por otro lado España fue un imperio que influyó en la historia mundial, los mexicanos somos el resultado de la mezcla de pueblos que dominaron Europa y América en su tiempo, no es la raza sino la cultura lo que bloquea o fomenta el potencial humano que en general tiene pocas diferencias nucleares.

La personalidad no es rígida ni estática, las nuevas generaciones están cincelando en parte sus rasgos, aparecen nuevos riesgos y defectos pero otros desaparecen, surgen avances y cristalizan potenciales en este devenir constante de nuestra mente.

Los deseos de mejorar en forma individual y colectiva pueden quedar en intenciones cuando el entorno social, cultural y familiar no planea y realiza cambios favorables, mayor respeto a las personas independientemente de su edad, sexo o nivel socioeconómico, justicia que vea menos los “valores” que se depositan en su balanza, aumentar la educación y el poder adquisitivo de las enormes mayorías, quitar mitos, etc.

Sentirnos orgullosos de nosotros mismos y de pertenecer a este país es un derecho natural que sin embargo es necesario conquistar.

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