Don Astasio llegó a su casa y encontró a su mujer en brazos de un desconocido. Desconocido para don Astasio, naturalmente, pues a las claras se veía que la señora solía tratar al individuo. No sólo estaba en el lecho con él, sin ropa alguna -ya eso implica cierto grado de confianza-, sino además se dirigía al sujeto usando nombres que indican familiaridad: le llamaba "cochotas", "negro lindo" y "papazón". Y es que doña Facilisa (tal es el nombre de la pecatriz) solía practicar la erotolalia, tendencia a hablar durante el acto de la coición. Amén de usar en el trance aquellas palabras de cariño empleaba otras de mayor fuste y más sonoridad que por respeto a la cultura occidental, tan trabajosamente conseguida, no puedo publicar aquí. (La erotolalia, dicho sea entre paréntesis, es de uso muy