Iba una bondadosa anciana por la calle. Le dice un cieguito que pedía limosna en una esquina: "¡Por amor de Dios, señora! ¡Déle una limosnita a este infeliz, privado del más grande placer que hay en el mundo!”. "¡Pobrecito! -exclama llena de compasión la anciana-. ¿Cuándo lo castraron, buen hombre?”... Cierto ministro religioso hubo de celebrar un oficio en un campo nudista. "¿Y no te pusiste nervioso?” -le preguntaba después un colega. "No, -responde el ministro-. Pero todo el tiempo me estuve preguntando dónde traerían el dinero de la limosna”... Empezó la segunda Cruzada, y todos los caballeros del pueblo procedieron a poner cinturones de castidad a sus esposas antes de ir a Tierra Santa. Las esposas de cierta edad se veían tranquilas; en cambio las jóvenes estaban desoladas. Una de las