Don Algón no podía encontrar su pluma fuente. Una secretaria le dice: "Creo, señor, que la trae en la oreja". El ejecutivo retira el objeto que traía ahí. No era su pluma: era un tampón para la higiene femenina. "Comuníqueme con mi esposa -le pide don Algón a la muchacha-. Debo informarle dónde está mi pluma"... Benny Shlemiel viajó a Tierra Santa con su mujer y la mamá de ella. En Jerusalén a la suegra se le ocurrió morirse. De inmediato Benny pidió que el cuerpo de la difunta fuese enviado de regreso a los Estados Unidos. "Eso sería muy costoso -le advierte el empresario de pompas fúnebres-. Saldría más barato enterrar a la señora aquí". "¡De ninguna manera! -rechaza Benny con determinación-. He oído decir que hace 2 mil años sepultaron aquí a un hombre y resucitó al tercer día. ¡No pued