L U N E S
Hágase como se quiera, pero, mientras no se castigue lo que castigo merece, las cosas malas van a seguir sucediendo. Y es una lástima que algo, tan juvenil, tan lleno de vida como es el paseo de automóviles que, domingo a domingo ocurre en la calle Central de la Colonia Torreón Jardín, pueda llegar a suspenderse sólo porque, de vez en cuando, algún joven, o dos, o más, pasados de copas, olvidando la respetabilidad de su o sus familias, pero, con el valimiento e influencia de su progenitor subida a la cabeza, son capaces de armar un escándalo de Padre y Muy Señor Mío en dicha colonia.
Estacionados de tal manera que obstruían la circulación de dicho paseo, ayer unos jóvenes lograron que algo así volviera a ocurrir, con el agravante de que, además de manejar un BMW, señal de que