El de la farmacia se llevó un dedo al ojo para indicar al tipo, sin palabras, que viera la presencia de mujeres en el establecimiento. Le dice el tipo: “-No, para ahí no. Para acá”. Y se señala la entrepierna... El rudo individuo se acerca a la muchacha que en el bar bebía su copa y le espeta sin más: “-¿Mi departamento o el tuyo?”. Con prontitud se levanta ella, toma su bolso para salir y dice al tipo: “-El tuyo. ¡Qué labia tienes! ¡En un dos por tres me convenciste!”...Un señor de 80 años fue a consultar al médico. Quería que le hiciera un chequeo general. El doctor lo encontró razonablemente bien, aunque el maduro señor se quejaba de fatiga. “-Quizá se deba, doctor -le dice el paciente al facultativo- a que hago el amor todos los días. A mí seño