Este chiste es blanco. Y sin embargo es bueno... Doña Jodoncia fue llevada ante el juez. Se le acusaba de haber cometido un hurto en el supermercado. "¿Qué se robó usted?" -pregunta el juzgador. Contesta ella: "Una lata de duraznos en conserva". Inquiere el letrado: "¿Cuántos duraznos contenía la lata?". Responde la acusada: "Siete". "Muy bien -sentencia el juez-. La condeno a pasar siete días en la cárcel; uno por cada durazno". En eso interviene don Martiriano, el sufrido esposo de doña Jodoncia. "¿Puedo decir algo?" -solicita. "Hable usted" -autoriza su señoría. Y dice don Martiriano: "También se robó una lata de chícharos"... Soy hombre de talante benévolo, dado a la mansedumbre. En presencia de un conflicto huyen de mí el sosiego y la tranquilidad; me pongo tan nervioso como un cangur