Cuando Pepito cumplió 10 años su papá lo llevó aparte y le preguntó si sabía la verdad acerca de las florecitas y las abejitas. Pepito se echó a llorar desconsoladamente. "¡Por favor! -le suplicó a su padre-. ¡No me digas esa verdad! ¡No quiero conocerla!". "¿Por qué?" -se sorprendió el señor. Contesta el niño: "Cuando cumplí 6 años me explicaste que el ratón de los dientes es mentira. Cuando llegué a los 8 me revelaste que no hay Santo Clos. ¡Si ahora me sales con que los adultos no follan perderé la única razón que tengo para seguir viviendo!"... Pese a todas las evidencias en contrario mantengo mi fe en la bondad de la naturaleza humana. En eso sigo a Juan Jacobo: comparto su idea de que en esencia el hombre es bueno. Me tildarán de ingenuo quienes aceptan la doctrina del pecado origina