El momento solemne de intercambiar los votos matrimoniales ha llegado. Pregunta el oficiante al novio: "¿Acepta usted por esposa a la señorita Rosibel?”. "Sí, acepto” -dice con emoción el novio-. "¿Acepta usted a Leovigildo como su legítimo esposo?” -pregunta a la muchacha-. "Sí, acepto” -contesta ella-. "-Siendo así -declara entonces el ministro-, los declaro marido y mujer”. En ese momento se oye que Rosibel le pregunta a su flamante esposo: "¿Ahora sí, Leo, ya puedo dejar de tomar las píldoras?”... El recién casado llegó con su noviecita a la habitación del hotel donde pasarían la noche de bodas. El muchacho había brindado en la recepción de bodas un poco más de lo debido, y por ello no atinaba a poner la llave en la cerradura. Inútilmente lo intentaba una y otra vez. La chica entonces