BERMEJILLO, DGO.- Esta población, como muchos otros pueblos duranguenses que resienten el grave problema de la falta de agua, sufre los efectos de la fuerte emigración.
Desértico, de una aridez triste y quemante, afectado por un fuerte desempleo, ve pasar los años y sus habitantes se conforman con sobrevivir, trabajando aquí y allá, donde se pueda para irla pasando.
Lejos de los apoyos gubernamentales y de la relativa comodidad de algunos de los servicios básicos, este pueblo que pertenece al municipio de Mapimí, Durango, prácticamente perdió ya la esperanza de recibir inversión privada, “cuando menos la llegada de una maquiladora para que dé trabajo aquí a mujeres y hombres que en la actualidad, o se van a Gómez Palacio o trabajan en la empresa “Tayson’’ .
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