Según es bien sabido los escoceses tienen fama de ser extremadamente ahorrativos. En la sala de espera del hospital se hallaba uno esperando el resultado de la delicadísima intervención quirúrgica a que su mujer estaba siendo sometida. Aparece el cirujano en la puerta del quirófano y dice al escocés: "¿Recuerda usted, señor McStiff, que me prometió regalarme un Rolls Royce último modelo, y pagarme el triple de mis honorarios habituales si salvaba a su esposa?”. "Sí, -responde McStiff lleno de ansiedad-. Recuerdo bien que le ofrecí eso”. "Por desgracia me fue imposible salvarla -dice el médico-. Su esposa pasó a mejor vida”. "¡Dios santo, doctor! -exclama el señor McStiff-. ¡Qué susto me dio usted!”... Le dice un señor a otro en la oficina: "Vaya si hay individuos majaderos. Capronio me dic