Esta es la edificante, aleccionadora y ejemplar “Historia del marido que se volvió imperioso”. Cierto sujeto tuvo en el bar una conversación con amigos que lo aconsejaron mal. Movido por aquella insana plática llegó a su casa y plantándose frente a su esposa le dijo con tono enérgico y fiera determinación: “¡Esto se acabó, Gorgolota! ¡De hoy en adelante yo seré el jefe de esta casa! ¡En todo se hará mi voluntad! ¡Si quiero un whisky tú me lo servirás! ¡Si tengo antojo de crepas tú me las cocinarás! ¡Si quiero un baño de tina con burbujas tú me lo prepararás! ¡Si necesito un masaje en los pies tú me lo darás! Y para demostrarte que desde hoy se hará aquí mi santa voluntad en este mismo momento me voy a poner un traje y me voy a ir yo solo a cenar a un restaurante. ¿Y sabes quién me va a hac