Una señora le decía a otra con aire de desolación: "Creo que cometí un error grave al criar a mi hijo. En vez de darle el pecho lo alimenté con botella, y ahora resulta que me salió borracho”. "Anda -la consuela la otra-. No sabe una ni qué hacer. Yo al mío le di de mamar, y ahora resulta que me salió político”. ¡Execrable chascarrillo es ése, columnista, sólo para ser narrado por alguien como tú, falto de toda sindéresis, discernimiento, anagnórisis y racionalidad! ¿Cómo insinúas siquiera, mentecato, que el modo o manera como el infante se allega el alimento que lo nutre puede influir en su futura respuesta ante los estímulos de la realidad? . ¿Profesas acaso la doctrina de lo inexorable, o crees en las dudosas enseñanzas orientales que hablan del destino, de lo fatal, del hado o sino? ¿F