Un muchacho les contaba a sus amigos: "Fui a una fiesta de disfraces con mi novia. Ella se disfrazó de periódico; se envolvió totalmente en páginas de diversos diarios. Por mala suerte alguien acercó demasiado un cerillo, y prendieron los periódicos”. "¡Qué barbaridad! -se alarma uno-. Y ¿qué le pasó?”. "Nada, por fortuna -responde el muchacho-. Solamente se le ahumó un poco la sección deportiva”... Un señor acudió muy preocupado a consultar al oculista. "Doctor -se queja-. Se me juntan las letras”. "Pues páguelas” -le recomienda el facultativo... La esposa de Capronio le dice muy orgullosa: “Ahora que venía por la calle muchos hombres me echaron flores”. Comenta con acidia el ruin sujeto: "Seguramente pensaron que ya estabas muerta”... Al llegar a la habitación del hotel donde pasarían su