Una garrida moza campesina llamada Eglogia ardía en pasión carnal por un joven zagal de nombre Bucolino. En muchos y variados modos le había dado a ver su deseo de yogar con él, pero el pastor era un agreste pasmarote y no advertía aquellas inequívocas señales. Cierto día... Aquí abro un paréntesis de tipo filológico para hablar del adjetivo "mormado". Es un mexicanismo equivalente a "amormado", vocablo que describe la condición del animal afectado de muermo, enfermedad cuyo síntoma principal es un flujo nasal que priva del sentido del olfato. Hecha esa explicación prosigo con el cuento. Cierto día Eglogia invitó a Bucolino a hacer un paseo por el campo. Con femenina habilidad lo llevó por la vereda que conducía a un umbrío y soledoso bosque. Ahí le preguntó: "Dime, Bucolino: ¿cómo sabe el