
El cura Rafael Romo, originario de Torreón, nunca imaginó que algún día sería nombrado obispo, cosa que sucedió en 1996. Para su sorpresa mayor, el pasado 29 de junio, el Papa Benedicto XVI le concedió el título de arzobispo, lo cual ha despertado en él ‘profundos sentimientos de gratitud hacia Dios’
TORREÓN, COAH.- Cuando Rafael Romo decidió ser sacerdote, nunca imaginó que algún día sería nombrado obispo, lo cual sucedió en 1996 por el Papa Juan Pablo II, quien le encomendó la tarea de hacerse cargo de la Diócesis de Tijuana.
“Es algo que llega de manera inesperada, es algo que se va dando y sorprende cuando a los sacerdotes nos dicen que el Santo Padre nos invita para que nos hagamos cargo de una Diócesis, y esta nueva sorpresa del palio arzobispal no deja de despertarme unos p