Un tipo llegó al bar y pidió una cerveza. La bebió y se dispuso a pagarla. "¿No quieres otra?" -le pregunta el cantinero, que lo conocía, pues era del barrio. "No -declina el hombre-. Quiero llegar temprano a casa. Cuando me tardo mi mujer se pone hecha una furia". Salió el sujeto, pues, pero a poco regresó de nuevo. Inquiere el de la taberna: "¿Por qué volviste?". Explica el otro: "Llegué a mi casa, entré en la recámara, y vi a mi esposa en brazos de un desconocido". "¡Qué barbaridad! -se consterna el cantinero-. Y ¿qué hiciste?". Responde el individuo: "Cerré la puerta muy despacio y salí de la casa de puntitas. Cuando llegué apenas estaban comenzando, de modo que ahora sí tengo tiempo de echarme la otra cheve"... El cuento cuyo relato me propongo hacer el próximo domingo tiene nombre la