El botones del hotel llama a la puerta de la habitación donde los recién casados pasaban su noche de bodas. Molesto, cubriéndose a medias con la bata, el novio abre la puerta. “Perdone la interrupción, joven -dice el botones-. Atendiendo una petición general de los huéspedes del hotel vengo a aceitar los resortes de la cama”... La señora se intrigó al ver la extraña costumbre que había adquirido su esposo: al terminar de hacer el amor se levantaba del lecho conyugal, traía un ramo de flores y lo ponía ceremoniosamente sobre el cuerpo de ella. Le pregunta un día: “¿Por qué cada vez que hacemos el amor me traes flores al final?”. Responde él con hosco acento: “Porque parece que estás muerta”... Un borrachito fue llevado ante el juez por haber hecho una necesidad menor en la plaza pública del